El presidente Abelardo De La Espriella anunció una ofensiva para recuperar el control de las cárceles colombianas y evitar que cabecillas de organizaciones criminales continúen delinquiendo desde prisión. El mandatario confirmó la construcción de megacárceles de máxima seguridad y ordenó reforzar inmediatamente los controles en los actuales establecimientos penitenciarios.
Durante la ceremonia de reconocimiento de la nueva cúpula de las Fuerzas Militares, De La Espriella aseguró que mantiene su compromiso de construir megacárceles destinadas a recluir a los criminales considerados de mayor peligrosidad, proyecto que, según anunció, contará con participación de la empresa privada. Mientras estas instalaciones son construidas, la instrucción al INPEC es fortalecer la seguridad y recuperar el control de los centros existentes.
La estrategia ya comenzó con una serie de traslados. Más de 400 internos han sido reubicados desde la llegada del nuevo Gobierno, según información del INPEC conocida por medios nacionales. Entre las primeras operaciones estuvo el traslado de 117 reclusos de alto perfil desde la cárcel de Itagüí y, esta semana, otros 20 internos considerados de alta peligrosidad fueron sacados de centros de reclusión de Barranquilla para ser redistribuidos en establecimientos penitenciarios del país.
Estos últimos traslados incluyeron personas señaladas de pertenecer a estructuras como Los Costeños y Los Pepes. El Gobierno sostiene que algunos utilizaban su reclusión para mantener operaciones de extorsión, amenazas y coordinación criminal. Los 20 fueron trasladados inicialmente a Bogotá y deberán ser distribuidos en diferentes cárceles durante los siguientes 15 días, de acuerdo con las evaluaciones de seguridad del INPEC.
De La Espriella también lanzó una advertencia al director del INPEC, coronel Daniel Gutiérrez, a quien ordenó mostrar resultados en la recuperación del control penitenciario. La nueva política contempla además medidas para bloquear las comunicaciones ilegales desde las cárceles y aislar a cabecillas que continúan impartiendo órdenes desde prisión. El Gobierno incluso estudia mecanismos adicionales como buques cárcel mientras avanza la construcción de las nuevas instalaciones de máxima seguridad.





