El Gobierno de Abelardo De La Espriella estaría preparando una nueva ley fiscal con la que buscaría corregir el deterioro de las finanzas públicas y reducir el déficit de la Nación. El Ejecutivo busca proyectar un ajuste superior a cuatro puntos del PIB y la iniciativa comenzaría su discusión en el Congreso durante los próximos meses.

Las primeras pistas fueron entregadas por el viceministro técnico de Hacienda, Juan Sebastián Betancur, durante la Convención Bancaria. El funcionario aseguró que el objetivo es evitar que el país continúe aumentando aceleradamente su endeudamiento y anticipó que el plan tendrá componentes tanto de reducción del gasto como de aumento de los ingresos. El detalle completo deberá ser presentado por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez.

El punto de partida es complicado. El presidente ha asegurado que recibió un déficit fiscal equivalente al 7,8 % del PIB y que la administración anterior había utilizado, hasta el 7 de agosto, el 97 % de la capacidad de endeudamiento disponible para 2026. Estas cifras corresponden al diagnóstico presentado por el nuevo Gobierno y forman parte de la justificación para emprender el ajuste.

Pero hay un dato todavía más importante: esto no apareció de la nada hoy. Antes de asumir el Gobierno, el entonces ministro designado Miguel Gómez había anunciado que la administración presentaría una reforma tributaria en septiembre, después de ejecutar primero medidas administrativas para recortar gastos. Entre las alternativas que han sido analizadas aparecen cambios en algunos tratamientos de IVA y en el universo de personas obligadas a declarar renta, aunque el articulado definitivo todavía no ha sido presentado y, por tanto, no debemos dar esos impuestos por aprobados ni siquiera por decididos.

La discusión será especialmente sensible porque De La Espriella llegó al poder prometiendo reducir el tamaño del Estado y aliviar determinadas cargas tributarias, pero recibió unas finanzas públicas que su administración considera críticas. El gran interrogante será entonces cuánto del ajuste recaerá sobre recortes del gasto y cuánto terminará financiándose mediante nuevos ingresos tributarios.