El fallo de la Corte Constitucional mantiene vivo el corazón de la reforma pensional y, con él, un cambio radical en la manera como los colombianos cotizarán para su vejez. El nuevo sistema deja atrás la competencia directa entre Colpensiones y los fondos privados y los integra dentro de un mismo modelo organizado en cuatro pilares.
El pilar solidario está dirigido principalmente a adultos mayores en condición de pobreza que no lograron pensionarse y contempla una renta básica financiada por el Estado. El semicontributivo cobija a quienes cotizaron, pero no alcanzaron las semanas necesarias para obtener una pensión, permitiéndoles recibir una renta periódica.
Para los trabajadores formales, el cambio fundamental está en el pilar contributivo. Las cotizaciones correspondientes hasta el límite establecido por la reforma irán obligatoriamente a Colpensiones; quienes tengan ingresos superiores podrán destinar el excedente a una administradora privada.
El cuarto componente es el ahorro voluntario, que permitirá realizar aportes adicionales para mejorar el ingreso durante la vejez.
La reforma también contempla medidas especiales para determinados grupos y modifica las reglas bajo las cuales coexistirán el componente público y el privado. Sin embargo, no todos los trabajadores migrarán automáticamente al nuevo esquema: el régimen de transición protege a quienes cumplan los requisitos establecidos en la ley.
La gran pregunta ahora es cuándo comenzará a funcionar efectivamente todo el modelo. Eso dependerá de que el Congreso subsane los apartes señalados por la Corte y culmine el procedimiento pendiente.





