El terremoto de magnitud 7,7 registrado el viernes 9 de octubre de 2026, a las 12:56 p. m., dejó 31 viviendas afectadas en Turbo y Necoclí, en el Urabá antioqueño. Las autoridades evacuaron preventivamente a las familias damnificadas y comenzaron inspecciones técnicas en viviendas, vías, puentes e instituciones educativas.

El sismo tuvo epicentro en el sector de Pitaloza Arriba, Panamá, a una profundidad aproximada de 33 kilómetros. Por su magnitud y carácter superficial, el movimiento se sintió en varias zonas de Colombia, especialmente en el Urabá antioqueño, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano.

En Turbo, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia, Dagran, confirmó que 15 viviendas de la vereda Tío López quedaron inhabitables. Además, se reportaron daños en cerca de 800 metros de la vía entre Currulao y Nuevo Antioquia, así como en los puentes La Mica y Galilea y en dos centros educativos.

Las autoridades atribuyen preliminarmente las afectaciones del corredor vial a deformaciones del terreno y a la reactivación de diapiros de lodo provocada por el movimiento telúrico. Equipos técnicos avanzan en la evaluación de la zona para establecer el nivel de riesgo y definir las obras necesarias para recuperar la movilidad.

En Necoclí, otras 16 viviendas resultaron afectadas en jurisdicción del corregimiento Las Changas y la vereda Bella Vista. En esta última comunidad, una vivienda colapsó, según el balance entregado por las autoridades departamentales.

Como medida preventiva, las familias fueron trasladadas a un albergue temporal mientras se determina si pueden regresar a sus hogares. La Gobernación de Antioquia coordina con las administraciones municipales y entidades nacionales la atención a los damnificados, la revisión de las estructuras y la entrega de apoyo.

Tras el terremoto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y la Dirección General Marítima informaron que no existía amenaza de tsunami para la costa Pacífica colombiana.