En la noche del miércoles 30 de julio, un grito de alarma rasgó la calma en Green Mountain Park, en Al-Hada, cerca de Taif, Arabia Saudita. Una falla estructural en una atracción mecánica dejó al menos 23 personas heridas, entre ellas tres en estado grave.
El Parque de Diversiones, conocido por sus veloces juegos, vive ahora la sombra de una tragedia evitable. Fue precisamente en su atracción tipo “360°” – un brazo metálico giratorio con capacidad para 30 pasajeros – donde se fracturó abruptamente, cuando estaba en pleno funcionamiento. Según testimonios, la estructura se partió en dos y varios visitantes cayeron desde varios metros, mientras el resto de la instalación frenaba justo a tiempo para evitar un daño mayor. Los gritos aterradores y la desesperación se mezclaron con la pronta respuesta de los equipos de emergencia, que declararon estado de “emergencia amarilla” ante la gravedad del accidente.
Las autoridades saudíes, a través del Ministerio del Interior y la Autoridad General de Entretenimiento, abrieron una investigación para esclarecer las causas de esta falla mecánica. Se indaga si hubo negligencia en el mantenimiento o incumplimiento de protocolos de seguridad. Los operadores del parque enfrentan críticas duras: se les acusa de haber operado sin las medidas técnicas apropiadas, exacerbando la indignación de una sociedad que demanda sanciones ejemplares y transparencia.
