
Este fin de semana el presidente francés Emmanuel Macron firmó el decreto que aprobaba el aumento de la edad de pensión, pasando de los 62 a los 64 años. Esta reforma se anunció el 10 de enero de este año, y desde el 19 del mismo mes el país entero se ha sumido en protestas en contra.
Casi tres meses de protestas, calles sitiadas, huelgas de sectores laborales completos, daños materiales y personas capturadas, la lucha por la reforma pensional llegó a uno de sus puntos más definidos. El Gobierno francés hizo una ‘jugadita’ y promulgó la ley pensional como decreto oficial en la noche de este sábado.
La desaprobación de los opositores y sindicatos creció al darse esta movida política, pues la promulgación se dio con una celeridad inesperada y sin ningún tipo de anuncio oficial. La Confederación General de Trabajadores (CGT) se ha expresado molesta con esta decisión, considerándola una completa falta de respeto con todos los franceses que han rechazado la reforma durante meses.
Además, indican que para poder ratificar una reforma se necesita de negociaciones con los trabajadores franceses y los gremios que los representan, cosa que no sucedió. Por eso, y porque el rechazo continúa, se sostienen las manifestaciones por tiempo indefinido.
La reforma, además de llevar a legalizar el aumento progresivo de la edad de jubilación a los 64 años para 2024 (con normalidad en 2030), también busca que se exijan 43 años de cotización para 2027, y no 42 como está establecido actualmente.

