Trump anuncia bloqueo a suministro de petróleo y dinero venezolano para Cuba
En Washington, este domingo 11 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su red social que Cuba dejará de recibir petróleo y dinero provenientes de Venezuela. Esta medida se da tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, intensificando las tensiones en la región.
Esta decisión interrumpe la histórica cooperación energética entre Cuba y Venezuela. Solo en 2025, Cuba dependió de alrededor de 26.500 barriles de petróleo diarios, lo que cubrió cerca del 50% de su déficit energético. El mandatario estadounidense expresó que Cuba recibía estos recursos a cambio de “servicios de seguridad” para el gobierno venezolano. Además, confirmó la intención de proteger a Venezuela con el Ejército estadounidense, eliminando así la supuesta necesidad de la ayuda cubana.
“Nadie nos dicta qué hacer. Cuba es una nación libre e independiente y nosotros decidimos lo que hacemos”, respondió el presidente cubano Miguel Díaz-Canel este mismo día, haciendo un llamado a defender la soberanía nacional. Al igual, Venezuela reafirmó vía comunicado su “hermandad y cooperación” con Cuba, mientras el canciller Bruno Rodríguez Parrilla criticó el “comportamiento hegemónico” de Estados Unidos y manifestó su derecho a mantener proveedores alternativos, como México, que actualmente suministra petróleo en la región.
Ante este escenario, se espera un aumento en las tensiones diplomáticas. Cuba enfrenta escasez de combustible desde hace dos años, agravada por el embargo estadounidense y problemas en su refinación interna, por lo que busca diversificar sus fuentes energéticas aunque aún sin resultados sólidos. México ha aportado algunos cargamentos limitados, mientras se estudian otros mercados internacionales como posibles opciones.
La Alcaldía hace un llamado para seguir el desarrollo de este conflicto que involucra el suministro energético clave para Cuba y la cara de los intereses estadounidenses en el Caribe. Las comunidades de la región deben mantenerse atentas ante posibles repercusiones humanitarias y económicas derivadas de esta nueva presión bilateral.


