Imagen cortesía Policía Nacional
Gobernación de Antioquia denuncia cierre de sedes educativas indígenas y castigo tradicional en Mutatá
La Gobernación de Antioquia reportó el cierre de dos sedes del Centro Educativo Indígena Jaikerazabi en el municipio de Mutatá luego de una decisión de las autoridades indígenas, episodio ocurrido el 19 de marzo de 2026, que dejó a 64 niños sin acceso regular a sus aulas y causó la inmovilización de un padre de familia mediante un castigo conocido como “cepo”.
Según datos confirmados de la averiguación oficial, los 55 estudiantes de la sede Chontadural Cañero reciben clases provisionalmente en pasillos donde no se cumplen condiciones adecuadas, mientras otros 9 de la sede El Silencio han tenido que ser acogidos en una vivienda sin requisitos mínimos para el aprendizaje. Estas restricciones se presentan sobre miembros de la comunidad Emberá que habitan resguardos indígenas del Urabá antioqueño, afectando la continuidad escolar desde el 19 de marzo y forzando respuestas interinstitucionales desde aquella fecha.
De acuerdo con reportes institucionales, el cierre de los establecimientos bloqueó la entrada normal a las sedes educativas y el proceso de detención al padre ocurrió luego de que abriera uno de los salones para desarrollar clases. En comunicación oficial, la Gobernación reiteró que ha notificado a entes como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Defensoría del Pueblo para que intervengan ante la crisis educativa y social del municipio sin incluir mensajes de valoración u opiniones extraoficiales.
Hasta la fecha del 25 de marzo en la tarde no se reportan acciones públicas oficiales desde instancias nacionales o regionales frente al caso en Mutatá, con verificación hecha en fuentes estatales y medios informativos de referencia. Esta situación tiene su antecedente en conflictos recurrentes por cuando derecho a la educación choca con decisiones autónomas en territorios indígenas de la región.

