En la noche de este miércoles 19 de agosto, el expresidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego y excandidato presidencial y hoy senador Iván Cepeda, ejercieron el derecho a réplica en medio de cuestionamientos y calificativos desobligantes.
Durante cerca de 17 minutos, el senador Cepeda y el exmandatario Petro, presentaron su propia lectura de la emergencia, cuestionaron algunas de las decisiones adoptadas durante los primeros días y formularon propuestas para la reconstrucción.
Pero fue Petro quien elevó el tono.
El expresidente aseguró que las primeras 100 horas después de una emergencia son fundamentales para salvar vidas y responsabilizó al proceso de empalme del nuevo Gobierno de haber dificultado la respuesta institucional.
Petro cuestionó particularmente que no se hubiera utilizado inmediatamente la infraestructura y el personal sanitario que, según dijo, dejó organizado su Gobierno en el Pacífico. Entre sus principales reclamos mencionó el buque hospital Benkos Biohó, que, aseguró, permaneció siete días en Buenaventura sin ser utilizado para atender la emergencia.
Fue en ese contexto que utilizó algunos de los calificativos más fuertes de la intervención.
Petro habló de “sectarismo e ignorancia” y posteriormente calificó como una “estupidez sectaria” la decisión que atribuyó al nuevo Gobierno de no utilizar funcionarios y capacidades provenientes de la administración anterior.
Las afirmaciones corresponden a acusaciones del expresidente Petro. Durante la réplica no presentó evidencia que permita atribuir al Gobierno De La Espriella responsabilidad por muertes que eventualmente hubieran podido evitarse.
Petro también cuestionó la ayuda de Israel
El tono aumentó cuando Petro se refirió a la presencia de rescatistas israelíes.
El expresidente aseguró, sin presentar pruebas, que se trataría de una operación de “inteligencia militar en terreno de Colombia” y cuestionó su experiencia para atender estructuras colapsadas.
La afirmación también fue recogida por otros medios, que han advertido expresamente que Petro no aportó pruebas para sustentar que la misión israelí realice labores de inteligencia.
Cepeda llevó el mismo debate al terreno institucional y advirtió que una emergencia natural no puede convertirse en justificación para normalizar la presencia de fuerzas militares extranjeras o permitirles ejercer funciones de orden público en Colombia.
Una propuesta para conseguir $20 billones
Pero la réplica no estuvo limitada a los cuestionamientos.
Petro propuso revivir el proyecto de reforma tributaria de su Gobierno, que, según explicó, permitiría conseguir $20 billones de los aproximadamente $30 billones que se estima necesitará la reconstrucción.
El expresidente defendió que el mayor esfuerzo tributario recaiga sobre los colombianos de mayores ingresos y rechazó que el país financie principalmente la reconstrucción mediante un nuevo incremento de la deuda pública.
Cepeda, por su parte, pidió que la emergencia económica decretada por el Gobierno no implique recortes a derechos o programas dirigidos a poblaciones vulnerables y sectores medios. También propuso permitir la contratación directa con juntas de acción comunal para ejecutar parte de las obras de reconstrucción.
El Gobierno ha asegurado precisamente que la emergencia económica no afectará los programas dirigidos a la población más vulnerable y que las facultades extraordinarias estarán destinadas a conseguir recursos para atender la tragedia.
La réplica dejó así planteado el primer gran choque alrededor de la reconstrucción: Petro y Cepeda cuestionan la forma en que De La Espriella atendió los primeros días de la emergencia y plantean una ruta económica y comunitaria diferente para levantar las zonas destruidas.





