Un juez ordenó al presidente Abelardo De La Espriella ofrecer disculpas públicas por los actos de carácter religioso realizados durante su posesión presidencial, una decisión que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la separación entre el Estado y las confesiones religiosas en Colombia.
La controversia surgió por algunos de los actos realizados durante la ceremonia de posesión del mandatario el pasado 7 de agosto. La acción judicial cuestionó la utilización de elementos religiosos en un evento oficial de Estado y planteó que estos podían afectar los principios constitucionales de libertad religiosa y neutralidad del Estado frente a los diferentes credos.
El fallo se produce apenas semanas después de la llegada de De La Espriella a la Casa de Nariño y toca uno de los elementos más visibles de su discurso político: las constantes referencias públicas a Dios y a sus convicciones religiosas. Sin embargo, una cosa es que el mandatario manifieste personalmente sus creencias y otra distinta —y ahí está precisamente la discusión jurídica— es la incorporación de expresiones confesionales dentro de actos oficiales del Estado.
La decisión puede ser impugnada, por lo que todavía no debe presentarse como una controversia jurídicamente cerrada. También queda pendiente conocer cuál será la respuesta oficial de Presidencia y si el jefe de Estado cumplirá inmediatamente la orden o buscará que el fallo sea revisado en segunda instancia.





