El presidente Abelardo de la Espriella comienza su Gobierno con un Congreso favorable. Once colectividades se declararon oficialmente como partidos de Gobierno, mientras seis eligieron la independencia y tres anunciaron que ejercerán oposición.

La coalición oficialista reúne al Centro Democrático, Cambio Radical, el Partido Conservador, el Partido de la U y el Partido Liberal, además de varias organizaciones políticas minoritarias. Sobre el papel, esta composición le permitiría al Ejecutivo impulsar su agenda legislativa en Senado y Cámara.

La decisión más reciente fue la del Partido Liberal, que se declaró colectividad de Gobierno después de varias semanas de discusiones internas. En su pronunciamiento, la organización manifestó su respaldo a la administración, aunque advirtió que conservará el derecho a discrepar de algunas decisiones.

La declaratoria resulta políticamente significativa porque De la Espriella cuestionó durante la campaña a varios sectores de los partidos tradicionales que ahora integran su coalición. Por el momento, no se conocen públicamente acuerdos sobre cargos o participación burocrática derivados de esos respaldos.

En el bloque independiente quedaron, entre otros, la Alianza Verde, el Nuevo Liberalismo y el partido MIRA. Estas colectividades podrán apoyar determinados proyectos del Gobierno y votar contra otros, sin pertenecer formalmente a la coalición ni asumir el papel de oposición.

El Pacto Histórico, En Marcha y MAIS se declararon opositores. El Estatuto de la Oposición les reconoce garantías especiales, como participación en las mesas directivas del Congreso, acceso a medios de comunicación y el derecho a responder algunas alocuciones presidenciales.

Sin embargo, declararse partido de Gobierno no significa que todos sus congresistas votarán automáticamente a favor de cada iniciativa. Las diferencias regionales, los intereses de las bancadas y las discusiones internas pueden modificar las cuentas durante el trámite de los proyectos.

La primera prueba será el Presupuesto General de la Nación para 2027, calculado en 634,9 billones de pesos. Las comisiones económicas ya han reclamado explicaciones al Gobierno y algunos de sus aliados han advertido que no aprobarán el proyecto sin modificaciones.

De la Espriella ya tiene las mayorías en el papel. Ahora tendrá que demostrar si también las conserva cuando comiencen las votaciones.