La evacuación de viviendas ubicadas en una zona de alto riesgo terminó en medio de tensión, desmanes y la intervención de la Policía antidisturbios. La Alcaldía sostiene que busca proteger la vida de las familias y asegura que viene ofreciéndoles ayudas y alternativas para salir del sector.

La tensión se apoderó este miércoles de Manrique, en el nororiente de Medellín, durante el procedimiento adelantado por la Alcaldía para sacar a varias familias de viviendas ubicadas en una zona considerada de alto riesgo. La intervención terminó con desmanes, barricadas y la presencia de la Policía antidisturbios, en una jornada que volvió a poner sobre la mesa la difícil situación de los habitantes que se resisten a abandonar sus casas.

La salida de las familias no se produjo de manera tranquila. De acuerdo con la información entregada por el Distrito, algunas personas instalaron barricadas para impedir el ingreso de los equipos encargados del procedimiento. Tras intentar agotar el diálogo, las autoridades recurrieron a la Policía para garantizar el acceso y continuar con la evacuación.

En medio de los hechos también se registró un incendio en el sector de La Marranera, cuyo origen es materia de investigación. Las autoridades reportaron además disparos desde la parte alta y el lanzamiento de botellas incendiarias. Una persona resultó lesionada, aunque no reviste gravedad.

El episodio generó críticas y cuestionamientos alrededor de la manera en que se está realizando la salida de las familias. La Alcaldía, sin embargo, sostiene que no se trata simplemente de sacar a las personas de sus viviendas, sino de evacuarlas de un lugar donde existe un riesgo para sus vidas.

La administración distrital aprovechó la jornada para entregar un balance de la atención que, asegura, viene brindando desde la emergencia ocurrida en abril, cuando el desbordamiento de las quebradas La Mansión y La Máquina provocó una tragedia que dejó un niño muerto y una persona lesionada.

Desde entonces, 56 hogares han sido caracterizados y otros 10 continúan en este proceso. En total, la población identificada suma 169 personas, entre ellas 51 niñas, niños y adolescentes, 12 adultos mayores, 17 migrantes venezolanos, 62 víctimas del conflicto armado y cinco personas con discapacidad.

La Alcaldía asegura que las familias han recibido acompañamiento psicosocial, ayudas humanitarias y orientación para acceder a los programas del Distrito.

El balance incluye 92 paquetes alimentarios, 82 kits para dormir, 28 kits de higiene, 28 kits de aseo y 20 kits de cocina, además de otras 105 ayudas que comprenden ropa, concentrado para mascotas, leche en polvo y menaje básico.

Pero el punto que más controversia genera actualmente es el futuro de quienes deben abandonar sus viviendas.

En total, 73 inmuebles quedaron comprometidos tras la emergencia de abril. De ellos, 53 familias han manifestado interés en acceder al Subsidio Distrital de Arrendamiento Temporal de Isvimed. Quince ya presentaron la documentación necesaria y ocho hogares recibieron el beneficio.

La Alcaldía asegura que las 56 familias focalizadas han sido informadas sobre este subsidio, que permite apoyar temporalmente el pago del arriendo de hogares afectados por situaciones de calamidad pública.

Además, diez familias ya evacuaron la zona de riesgo y el Distrito mantiene un punto permanente de atención en la UVA La Armonía.

La respuesta institucional también contempla empleo y asistencia social. A través de la Oficina Pública de Empleo se recibieron 11 solicitudes y cinco personas ya consiguieron una oportunidad laboral. Por su parte, 30 familias permanecen en acompañamiento de la Unidad Familia Medellín y 42 reciben apoyo de seguridad alimentaria.

Para Juan Manuel Velásquez Correa, secretario de Gestión y Control Territorial, la intervención busca proteger a los habitantes y acompañarlos durante todo el proceso.

“En Manrique estamos acompañando a las familias de manera integral. Nuestra prioridad es proteger su vida y su integridad, pero también estar cerca de ellas durante todo este proceso, conocer sus necesidades y conectar cada hogar con la oferta institucional que requiere”, afirmó.

Sin embargo, la jornada de este miércoles dejó una imagen que difícilmente pasará inadvertida: familias siendo retiradas de sus viviendas en medio de un operativo con presencia policial, mientras en las calles se registraban desmanes y enfrentamientos.

La Alcaldía también advirtió sobre una situación que podría estar complicando el proceso. Las autoridades investigan la posible participación de estructuras criminales que estarían amenazando a habitantes del sector y utilizando la resistencia a las evacuaciones para impedir la intervención institucional.

El Distrito insiste en que la decisión de retirar a las familias responde a una condición de riesgo y no a una intención de dejarlas sin alternativas. La administración asegura que la discusión ahora debe centrarse en cómo garantizar que quienes salgan del sector puedan contar con vivienda temporal, alimentación, acompañamiento social y oportunidades para recuperar su estabilidad.

La polémica, no obstante, queda abierta: para la Alcaldía, se trata de una evacuación necesaria para proteger vidas; para las familias que se resisten a abandonar sus casas, la salida de sus viviendas se convirtió en un conflicto, pues sus viviendas son lo único que tienen y por lo que han trabajado toda sus vidas.