El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representa un aporte económico de $340,5 billones en Colombia, equivalente al 19,9 % del producto interno bruto (PIB), según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Aunque estas labores no generan necesariamente un salario, pueden tener consecuencias económicas importantes cuando una pareja decide divorciarse.

Cuidar a los hijos, preparar alimentos, limpiar la vivienda o atender a un familiar dependiente son actividades que, en muchos hogares, asume principalmente uno de los cónyuges. Cuando esa persona deja de trabajar o reduce su actividad laboral para dedicarse al hogar, puede enfrentar dificultades económicas después de la separación.

Sin embargo, el valor calculado por el Dane no se convierte automáticamente en una indemnización por divorcio. Las posibles obligaciones económicas entre los cónyuges dependen de las circunstancias particulares y de las figuras jurídicas aplicables.

¿El trabajo doméstico da derecho a una indemnización al divorciarse?

No de manera automática. La valoración económica del trabajo doméstico y de cuidado permite dimensionar su contribución a la economía nacional, pero no establece una compensación que deba pagarse a quien realizó esas actividades durante el matrimonio.

En un proceso de divorcio pueden ser relevantes las decisiones que tomó cada cónyuge durante la vida en pareja. Por ejemplo, que uno haya renunciado a su empleo para cuidar a los hijos, reducido sus horas de trabajo para atender las responsabilidades del hogar o asumido permanentemente el cuidado de un familiar.

Estas circunstancias pueden ayudar a explicar las diferencias económicas que aparecen después de la separación, especialmente cuando una persona queda con menos posibilidades de generar ingresos o reincorporarse al mercado laboral.

No obstante, el reconocimiento de esas labores no implica que se pueda dividir la cifra de $340,5 billones entre quienes realizan trabajo doméstico ni reclamar una parte de ese monto al excónyuge.

¿Qué ocurre si uno de los cónyuges queda dependiendo económicamente del otro?

Cuando termina un matrimonio, puede surgir una discusión sobre la obligación de suministrar alimentos al otro cónyuge, siempre que se cumplan los requisitos legales correspondientes.

Esta figura busca atender determinadas necesidades económicas y exige analizar las condiciones de las personas involucradas. Entre los aspectos relevantes están la necesidad de quien solicita el apoyo y la capacidad económica de quien tendría que suministrarlo.

Por eso, haber dedicado años al cuidado de los hijos o a las labores domésticas puede ser parte del contexto que se examine, pero no garantiza por sí solo el reconocimiento de una obligación alimentaria.

La decisión depende de las circunstancias del caso y de las disposiciones legales aplicables. Si existe una controversia, será necesario evaluar los hechos y las pruebas para establecer si procede el apoyo económico.

¿Cómo influye haber dejado el empleo para cuidar el hogar?

Una persona que se dedicó durante años al trabajo doméstico puede llegar al divorcio con menos ahorros propios, menor experiencia laboral reciente o dificultades para acceder a un empleo que le permita sostenerse.

La situación puede ser especialmente compleja cuando la pareja acordó que uno de sus integrantes asumiría la mayor parte del cuidado de los hijos o de familiares dependientes, mientras el otro se concentraba en generar ingresos.

Karen Castellanos, profesora de Derecho de Familia de la Universidad de San Buenaventura, explicó a Blu Radio que las decisiones tomadas durante el matrimonio en torno al cuidado y las responsabilidades domésticas pueden ser relevantes al analizar las condiciones económicas posteriores a la separación.

En todo caso, las consecuencias jurídicas no son iguales para todas las parejas. Deben distinguirse las posibles obligaciones alimentarias de la liquidación de la sociedad conyugal, en la que se determina cómo se distribuyen los bienes y las deudas sujetos a ese régimen.

¿Qué representan los $340,5 billones para la economía colombiana?

La cifra del Dane busca mostrar el valor económico de actividades que habitualmente no aparecen como ingresos en las cuentas de los hogares.

Entre ellas se encuentran cocinar, limpiar, lavar, hacer compras para la vivienda, cuidar a niños, atender a personas mayores y acompañar a familiares que necesitan asistencia.

Aunque estas tareas no impliquen un pago directo, requieren tiempo y trabajo, y permiten que otras personas del hogar estudien, trabajen o desarrollen actividades remuneradas.

La estimación de $340,5 billones equivale al 19,9 % del PIB, según los datos citados en el reporte. Es una medida del valor económico agregado de estas actividades, no una suma de dinero disponible para repartir entre las personas que las realizan.

En consecuencia, el aporte del trabajo doméstico puede ayudar a comprender las desigualdades económicas que surgen tras una separación, pero no genera por sí solo una indemnización de $340,5 billones ni un pago automático al cónyuge que asumió esas labores. Cualquier obligación económica debe establecerse a partir de las circunstancias particulares y de las normas aplicables.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto vale el trabajo doméstico y de cuidado en Colombia?

Según la cifra del Dane citada en el reporte, representa $340,5 billones, equivalentes al 19,9 % del PIB nacional.

¿Una persona puede exigir una indemnización por dedicarse al hogar durante el matrimonio?

No existe una indemnización automática equivalente al valor estadístico del trabajo doméstico. Las consecuencias económicas de la separación deben evaluarse según las circunstancias del caso y las figuras jurídicas aplicables.

¿Qué pasa si una persona dejó de trabajar para cuidar a sus hijos?

Esa circunstancia puede ser relevante al examinar su situación económica después del divorcio. Dependiendo de los hechos y de los requisitos legales, podría discutirse una obligación alimentaria, pero no se reconoce automáticamente por haber dejado el empleo.