María Consuelo Córdoba, sobreviviente de un ataque con ácido ocurrido en Bogotá hace 26 años, decidió no continuar con su solicitud de eutanasia después de recibir apoyo para acceder a dos nuevas cirugías reconstructivas. La noticia se conoció en septiembre de 2026, luego de que la difusión de su historia movilizara a ciudadanos y personas dispuestas a contribuir con su tratamiento.

La mujer había manifestado su deseo de acceder a la muerte médicamente asistida debido a las secuelas físicas, las dificultades de salud y las condiciones de vida que ha enfrentado durante más de dos décadas. Sin embargo, la posibilidad de someterse a nuevas intervenciones en la nariz y la boca cambió su decisión.

«Yo sí quiero hacerme las cirugías porque yo no me voy a hacer ninguna eutanasia», expresó Córdoba en un video divulgado por el pódcast Vamos Pa’ Eso, dirigido por el abogado Juan José Castro.

Dos nuevas cirugías abren una posibilidad de recuperación

El cambio se produjo después de que el caso de Córdoba recibiera amplia atención en medios de comunicación y redes sociales. A partir de esa difusión, distintas personas manifestaron su intención de ayudarla a conseguir atención médica especializada.

Juan José Castro anunció que se había gestionado el apoyo necesario para avanzar con dos procedimientos reconstructivos: uno en la nariz y otro en la boca. Las intervenciones buscan atender algunas de las secuelas que la mujer todavía enfrenta y contribuir a mejorar su calidad de vida.

La noticia representó una nueva posibilidad para Córdoba, quien ha pasado por decenas de operaciones desde la agresión. Según los reportes publicados sobre su historia, acumula 87 intervenciones quirúrgicas en el rostro.

Aunque el respaldo recibido abrió una alternativa que ella considera importante, el resultado de las operaciones dependerá de las valoraciones médicas, las condiciones de salud de la paciente y la evolución de su recuperación.

Más de 26 años de secuelas tras el ataque con ácido

La agresión ocurrió en el año 2000, cuando Córdoba vivía en Bogotá después de trasladarse desde Cartagena en busca de nuevas oportunidades. Según su relato, su entonces pareja la atacó con ácido luego de que ella se negara a regresar con él.

En una entrevista con Citytv, la mujer recordó que el agresor llevaba el líquido en un recipiente y se lo arrojó al rostro cuando abrió la puerta de su vivienda.

Después del ataque, fue trasladada inicialmente al Hospital de Meissen y posteriormente ingresó a la unidad de quemados del Hospital Simón Bolívar, donde permaneció hospitalizada durante más de dos años.

Las lesiones afectaron distintas zonas de su rostro y dieron inicio a un prolongado proceso de reconstrucción médica. A lo largo de los años, Córdoba ha tenido que someterse a múltiples procedimientos para tratar las consecuencias físicas de la agresión.

Entre las dificultades que enfrenta están los problemas para respirar y la necesidad de utilizar dispositivos que faciliten esa función, además de medidas especiales para proteger la piel afectada.

Las dificultades económicas también marcaron su historia

A las secuelas físicas se sumaron los obstáculos económicos para continuar con el tratamiento. Según los reportes periodísticos, Córdoba vive en una habitación alquilada en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá, y ha recurrido a pedir ayuda económica en las calles y en los buses de TransMilenio.

Su situación volvió a poner sobre la mesa las dificultades que pueden enfrentar las víctimas de ataques con agentes químicos cuando necesitan atención médica prolongada, rehabilitación y recursos para sostener sus condiciones de vida.

La ayuda anunciada por el equipo de Vamos Pa’ Eso permitió conectar a Córdoba con personas dispuestas a colaborar para que pudiera avanzar con nuevas intervenciones. El caso también despertó llamados a fortalecer el acompañamiento institucional a las víctimas de violencia, especialmente cuando las secuelas requieren tratamientos durante años.

La solidaridad ciudadana puede abrir oportunidades concretas, pero no debería sustituir la responsabilidad de las instituciones de garantizar la atención en salud y el acceso a los servicios que correspondan.

¿Qué pasó con el hombre que la atacó?

Córdoba ha relatado que su expareja huyó después de la agresión y permaneció prófuga durante más de un año, hasta que fue capturada y trasladada a Bogotá.

Según el testimonio de la mujer, posteriormente le informaron que había recibido una condena de cuatro años de prisión. En entrevistas recientes, Córdoba afirmó que el hombre se encuentra en libertad.

La información sobre la pena y la situación actual del agresor procede de los relatos publicados sobre el caso. Para establecer con precisión los antecedentes judiciales, la condena y su cumplimiento sería necesario consultar los registros oficiales correspondientes.

La historia de Córdoba refleja las consecuencias prolongadas de una agresión que transformó su salud y sus condiciones de vida. Ahora, con el apoyo conseguido para las nuevas cirugías, ha expresado que quiere continuar con su recuperación y no someterse a la eutanasia.

Una decisión personal que requiere acompañamiento integral

Antes de recibir la noticia sobre las cirugías, Córdoba había manifestado que contemplaba la eutanasia después de años de sufrimiento y dificultades para acceder a la atención que necesitaba. Según reportes publicados en septiembre, contaba con una autorización previa, pero todavía no había fijado una fecha para el procedimiento.

Tras conocer la posibilidad de acceder a nuevas intervenciones, decidió desistir de esa solicitud. Su decisión debe entenderse como una expresión de su voluntad personal, no como una prueba de que todas sus dificultades estén resueltas.

El caso también evidencia la importancia de escuchar a las personas que atraviesan enfermedades o secuelas graves, ofrecerles alternativas de tratamiento y garantizarles información y acompañamiento sin presiones. La atención médica, el apoyo psicológico cuando se requiera y las condiciones materiales para vivir con dignidad son elementos fundamentales para que cada paciente pueda tomar decisiones libres e informadas.

María Consuelo Córdoba decidió continuar con su proceso de recuperación después de recibir una nueva oportunidad para acceder a las cirugías que esperaba. El siguiente paso será avanzar con las valoraciones y los procedimientos anunciados, mientras se mantiene el acompañamiento necesario para atender las secuelas físicas y las dificultades que ha enfrentado durante más de dos décadas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué María Consuelo Córdoba desistió de la eutanasia?

Decidió no continuar con su solicitud después de recibir apoyo para acceder a dos nuevas cirugías reconstructivas, una en la nariz y otra en la boca, con las que espera mejorar su calidad de vida.

¿Cuántas cirugías ha tenido María Consuelo Córdoba?

Según los reportes publicados en septiembre de 2026, había pasado por 87 intervenciones quirúrgicas en el rostro desde el ataque con ácido ocurrido en el año 2000.

¿Qué se sabe del agresor de María Consuelo Córdoba?

La mujer ha señalado que su expareja fue responsable del ataque, que huyó después de la agresión y que posteriormente fue capturado. Según su testimonio, recibió una condena de cuatro años de prisión y actualmente estaría en libertad; los detalles judiciales requieren confirmación en registros oficiales.