Leyva no suelta denuncias contra Petro

📸 Imagen cortesía: Álvaro Leyva Durán
¿Gobierno en jaque o denuncia política?

Este lunes 29 de julio, en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, el exministro de Relaciones Exteriores Álvaro Leyva Durán volvió a encender las alarmas sobre la salud y conducta del presidente Gustavo Petro.

Leyva, quien fuera canciller hasta principios de 2025, entregó un extenso documento de 33 páginas, al tiempo que reafirmaba denuncias previas consignadas en tres cartas enviadas entre abril y junio. En ellas, describe episodios presuntamente vividos durante giras oficiales en París y otras capitales, donde asegura haber observado un “serio problema de drogadicción” y un “patrón de irresponsabilidad y negligencia” de Petro. Los datos que presenta son contundentes: más de 80 supuestos incumplimientos documentados por parte del mandatario en su labor pública. El exfuncionario pidió, además, que se realicen pruebas médicas, toxicológicas, psiquiátricas y lingüísticas, y solicitó testimonios de miembros de la Casa Militar y de las comitivas presidenciales que acompañaron al jefe de Estado en sus viajes.

Hasta la noche del 22 de septiembre de 2025, la Comisión no ha tomado una decisión formal sobre la apertura de un proceso investigativo, aunque la presión pública y política aumenta en un ambiente cada vez más tenso y polarizado. Leyva, firme, insiste en que su denuncia no busca otra cosa que “proteger el interés público y el orden constitucional” y advierte que no dará marcha atrás.

Del otro lado, el presidente Petro descalifica las denuncias como un “complot” urdido por sectores políticos que anhelan desestabilizar su gobierno. En una reacción contundente, ha acusado a Leyva de intentar minar la legitimidad de su mandato, incluso llevando los reclamos ante instancias judiciales, evidenciando así la creciente fractura dentro de sus propias filas y el riesgo de una crisis institucional.

¿Estamos ante una verdadera amenaza para la salud y capacidad del presidente o ante una maniobra política que desdibuja los límites entre la verdad y la estrategia? La Comisión encara ahora una decisión que podría marcar un antes y un después en la gobernabilidad del país. Pero, mientras tanto, la incertidumbre y la desconfianza se extienden, reflejando un vacío de certezas en el corazón mismo del poder político.

¿Podrá la institucionalidad esclarecer los hechos sin ceder a presiones ni suspicacias? A partir de este 2025, la mirada ciudadana permanece atenta, entre la esperanza de justicia y la sombra del desencanto.

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