Brasil promueve visa de nómada digital y lanza campaña global para atraer talento
Brasil ha reforzado sus iniciativas para captar nómadas digitales con la visa VITEM XIV, vigente desde 2022, y sumó una nueva campaña publicitaria internacional este año. El país busca consolidarse como destino privilegiado para trabajadores remotos frente a otras opciones de la región, extendiendo la invitación a ciudadanos de mercados clave como Estados Unidos, México, España y Reino Unido.
La visa regulada por el Consejo Nacional de Inmigración mediante la Resolución Normativa nº 45 permite residencias temporales de hasta dos años. Los solicitantes deben presentar un pasaporte válido, contrato de empleo o prestación de servicios fuera de Brasil, solvencia económica con ingresos mínimos de 1.500 dólares o aval de ahorro por 18.000 dólares, certificado de antecedentes apostillado y seguro médico. El trámite puede realizarse desde consulados que demoran entre cuatro a ocho semanas con tarifas de 150 a 200 dólares, o en territorio brasileño usando la plataforma MigranteWeb, con tiempos de respuesta de 10 a 15 días hábiles.
El gobierno de Brasil, a través de Embratur, activó desde febrero la campaña “Brasil, tu oficina de ensueño. Ven a trabajar y a vivir intensamente” por redes sociales como TikTok, llevando el mensaje mediante creadores digitales internacionales. La gestión involucra alianzas con programas como Feel Brasil y Sebrae para destacar ventajas en conectividad digital, calidad de vida y facilidad de acceso legal. Autoridades brasileñas reportan como meta un crecimiento anual del 30 por ciento en solicitudes efectivo gracias a estímulos y mejoras de infraestructura turística y administrativa.
A nivel global se estima que la población de nómadas digitales alcance los 40 millones de personas en 2025, con expectativa de 60 millones en cinco años, predominantemente de Estados Unidos y Europa de altas rentas. Entre los países que cuentan con iniciativas afines están Ecuador, Colombia, España e Italia, aunque Brasil sobresale al consignar un umbral económico relativamente bajo y mantiene exentos los ingresos del exterior, en una estrategia que se despliega ante el auge pospandémico por mayor flexibilidad laboral remota y onda migratoria desde Norteamérica y Europa.


