Congreso critica a Petro por incumplir Acuerdo de Paz

📸 Imagen cortesía: Senado de la República
¿Paz en pausa?

Este miércoles 24 de septiembre de 2025, en el Congreso de Colombia, se desató un debate que desnuda la lentitud en la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016 con las FARC.

En la Cámara de Representantes, congresistas de distintas bancadas alzaron la voz para denunciar un “grave incumplimiento” por parte del Ejecutivo liderado por Gustavo Petro. El reproche principal apunta al atraso en el cumplimiento de compromisos con las comunidades y las víctimas, quienes llevan casi una década esperando que las promesas se traduzcan en realidades tangibles. Bogotá fue el epicentro de estas voces críticas, donde más de cinco horas de sesión —la mayoría inconclusa— evidenciaron frustración y desencanto. Legisladores como Cristian Avendaño y representantes del partido Comunes, herederos políticos directos del proceso de paz, cuestionaron la “baja implementación” y señalaron respuestas evasivas de entidades clave como la Agencia Nacional de Tierras y la Unidad para las Víctimas.

“Puede que la implementación políticamente ya no sea rentable, pero para mí es sagrada por las personas que están en territorio, por las víctimas. Yo esperaba aquí un debate serio y riguroso”, expresó Avendaño al anunciar el aplazamiento de la sesión ante la falta de claridad y compromisos firmes. Desde Comunes se lanzó una advertencia clara: la credibilidad del Estado está en juego, y con ella, la frágil confianza construida con quienes dejaron las armas hace años. La urgencia por acelerar la entrega de garantías y cumplir con inversiones sociales es inminente.

¿Por qué este estancamiento? El Gobierno justifica las demoras en limitaciones presupuestales y trabas burocráticas, reflejando un panorama marcado por contradicciones y desafíos estructurales. Frente a esta realidad, Otty Patiño, comisionado para la Paz, reconoció en el debate la complejidad para avanzar, si bien no logró disipar la creciente inquietud de los congresistas y la sociedad civil.

El signo de este miércoles en el Congreso colombiano es un recordatorio incómodo: la paz, más allá de firmarse sobre el papel, demanda voluntad real y recursos para consolidarse. ¿Podrá el Estado superar obstáculos y honrar su compromiso, o la paz seguirá siendo una promesa pendiente? En ese pulso se juega el futuro de miles de comunidades y el destino mismo de la reconciliación en Colombia.

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