Una decisión relacionada con investigaciones en las que aparece mencionado el expresidente Álvaro Uribe terminó provocando cuestionamientos dentro del propio Pacto Histórico. La controversia surgió por el traslado a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de expedientes relacionados con las masacres de El Aro y La Granja y el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle.

El episodio produjo críticas contra representantes del Pacto que respaldaron la decisión y abrió una discusión sobre si el traslado podría modificar el curso de las investigaciones. Desde sectores del progresismo surgieron cuestionamientos y solicitudes de explicaciones a los congresistas que participaron en la votación.

El excandidato presidencial y senador Iván Cepeda salió a contener las versiones sobre una fractura mayor y aseguró que “no hay una implosión del progresismo”, aunque reconoció la necesidad de esclarecer lo ocurrido y las razones jurídicas detrás de la decisión.

La polémica resulta especialmente sensible para Cepeda, quien durante años ha sido uno de los principales contradictores políticos de Uribe y ha participado en procesos judiciales y debates relacionados con el expresidente.

Sin embargo, hay una precisión jurídica fundamental: el traslado de los expedientes a la Comisión de Acusaciones no equivale a absolver a Uribe ni significa que las investigaciones hayan sido archivadas. La controversia incluye una discusión sobre cuál es la autoridad competente para conocer actuaciones relacionadas con hechos ocurridos cuando Uribe ejercía la Presidencia.

La Comisión de Acusaciones de la Cámara tiene competencia constitucional para investigar a determinados altos funcionarios y aforados, entre ellos el presidente de la República. Históricamente, sin embargo, su funcionamiento ha sido objeto de cuestionamientos por la lentitud y el desenlace de investigaciones políticamente sensibles.