Colombia mantiene vigentes los impuestos saludables a las bebidas azucaradas y a los alimentos ultraprocesados, una política aprobada en la reforma tributaria de 2022 para desincentivar el consumo de productos asociados con la obesidad, la diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas. La evidencia disponible hasta este martes 29 de septiembre de 2026 muestra cambios en los precios, las compras, las ventas y la formulación de algunos productos, aunque todavía no permite determinar si los tributos han reducido directamente las enfermedades relacionadas con la alimentación.
Los gravámenes fueron impulsados por el Gobierno y aprobados por el Congreso mediante la Ley 2277 de 2022. Su aplicación comenzó de manera gradual en noviembre de 2023 y, en el caso de los alimentos ultraprocesados, la tarifa llegó al 20 % desde 2025.
El impuesto a las bebidas azucaradas se calcula según la cantidad de azúcares añadidos por cada 100 mililitros. Durante 2025, las bebidas con menos de cinco gramos por cada 100 mililitros no pagaban el tributo, mientras que aquellas con mayores concentraciones tenían tarifas de 38 o 65 pesos por cada 100 mililitros, de acuerdo con la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN). Los valores se actualizan anualmente conforme a la normativa vigente.
Los primeros estudios sugieren que el precio ha influido en las decisiones de compra. Una investigación realizada con hogares de Bogotá encontró que, después de la entrada en vigor del impuesto, un aumento de 1 % en el precio de las bebidas azucaradas se relacionó con una reducción de 1,075 % en las compras, frente a una disminución de 0,655 % antes del gravamen.
Otro estudio, basado en datos de supermercados del Valle del Cauca, reportó una caída cercana al 40 % en las cantidades vendidas de bebidas con alto contenido de azúcar, aunque sus resultados aún se encontraban en proceso de publicación.
La industria también habría modificado algunos productos. Un análisis publicado en BMC Medicine, que comparó 200 referencias comercializadas en Bogotá entre 2015 y 2024, registró una reducción del azúcar promedio en las bebidas estudiadas: pasó de 8,9 a 4,8 gramos por cada 100 mililitros.
Organizaciones científicas y verificadores advierten que estos hallazgos corresponden a efectos intermedios. Para establecer si los impuestos han reducido la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares se necesitan evaluaciones de mediano y largo plazo.





