Los estudiantes de Bogotá deberán mantener sus celulares guardados, en silencio y fuera de la vista durante la jornada escolar, incluidos los recreos, de acuerdo con una nueva resolución presentada por la Alcaldía.
La política, denominada “(Re)conectarnos para aprender”, se aplicará en los colegios oficiales y privados que impartan educación inicial, básica y media. También incluye reglas para docentes y demás integrantes de las comunidades educativas.
Cada institución tendrá seis meses para incorporar los mecanismos de cumplimiento en su Manual de Convivencia. Las medidas deberán ser pedagógicas y podrán ajustarse a las características particulares de cada colegio.
La regulación establece diferencias según la edad. En prejardín se retirarán progresivamente las pantallas; en jardín se permitirán hasta 30 minutos acumulados y en transición se mantendrá ese mismo límite.
Los alumnos de primaria podrán utilizar dispositivos con fines educativos durante una hora acumulada. En sexto y séptimo el límite será de dos horas, mientras que de octavo a grado once no habrá un tiempo máximo cuando el uso tenga una finalidad pedagógica.
La resolución contempla excepciones por condiciones de salud, discapacidad, educación inclusiva, accesibilidad o emergencias. La Alcaldía aclaró que la tecnología no será eliminada de las aulas, sino utilizada bajo criterios educativos.
Según un diagnóstico del Distrito, el 87 % de los estudiantes tiene celular propio desde los diez años y el 82 % de los docentes ha observado que los alumnos utilizan los dispositivos para jugar u otras actividades durante las clases.
“La tecnología es una herramienta fundamental, pero los celulares se han convertido en una gran distracción”, afirmó el alcalde Carlos Fernando Galán. La política fue construida después de un proceso de participación que involucró a más de 98.000 estudiantes, familiares y docentes.





