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Nueva escalada violenta sacude a Remedios tras denuncia de presunta masacre

Imagen cortesía Inteligencia Artificial
Nueva ola de violencia sacude Remedios tras presunta masacre

El miedo vuelve a sembrar su sombra en Remedios, Antioquia. En la tarde del viernes 28 de febrero de 2026, la vereda Ganar Bajo, en la zona rural de este municipio, se convirtió en escenario de intensos combates entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo. Un enfrentamiento que habría dejado varias personas muertas, en medio de una escalada violenta que, apenas un día antes, ya había sido teñida por una presunta masacre en la misma región.

Los ojos de la comunidad y de organizaciones sociales están puestos en Ganar Bajo, un territorio estratégico del nordeste antioqueño, cuya importancia va más allá de la geografía. Aquí, el control de rutas ilegales para economías como la minería y el narcotráfico ha convertido el suelo en un campo de batalla recurrente. Tanto el ELN como el Clan del Golfo, también conocido como Clan Úsiga o Autodefensas Gaitanistas, se disputan desde hace años esta zona, dejando tras de sí desplazamientos forzados y víctimas civiles. Este viernes, alrededor de las 4 de la tarde (hora colombiana), los choques se intensificaron, esta vez con el uso de drones, una tecnología que amplifica el peligro, especialmente para los habitantes de una escuela rural cercana y para zonas que deberían estar protegidas por el Derecho Internacional Humanitario.

La denuncia oficial de esta nueva confrontación surge en medio de un contexto sombrío para Antioquia. Solo en enero de este año, la violencia no dio tregua, con varios episodios de masacres en los límites entre Remedios y Amalfi, dejando un saldo de 12 hechos violentos y 63 víctimas en todo el país, según datos de Indepaz. Las organizaciones sociales advierten que la población más vulnerable, niños y educadores de la zona rural, está en el centro de un riesgo que parece inminente, con hostilidades cercanas a espacios civiles.

A la noche del viernes, aunque no existen cifras oficiales confirmadas por la Policía o el Ejército, los testimonios de la comunidad hablan de varias personas fallecidas. Este brote de violencia revela la compleja reconfiguración del conflicto armado en Remedios y Segovia, donde el avance paramilitar del Clan del Golfo busca dominar las rentas mineras históricamente disputadas con el ELN, de acuerdo con análisis de expertos de la Universidad de Antioquia. Las autoridades, en intentos previos por frenar la violencia, ya han llevado a cabo operativos, como el reciente desmantelamiento de un campamento del Clan del Golfo en la vereda Mata Arriba, donde se incautaron armas y explosivos.

El clamor de líderes comunitarios es claro y urgente: la creciente inseguridad y la posibilidad de daños a la población civil generan alarma. Frente a la ausencia, hasta el momento, de pronunciamientos oficiales por parte de la Gobernación de Antioquia y la Policía, la gente pide que la presencia del Estado se refuerce para proteger a quienes quedan atrapados en este conflicto. El llamado también recuerda que Antioquia arrastra datos inquietantes, con 1.664 homicidios y 11 masacres en 2025.

Mientras tanto, en Ganar Bajo se sigue librando una batalla que no solo es por territorio o ganancias ilícitas, sino por la vida de quienes resisten el miedo y la violencia en silencio. ¿Cuánto más podrá sostener esa comunidad la carga de una guerra que parecía lejana y ahora golpea sus cotidianos? La inquietud queda suspendida en el aire, junto con el rugir de las armas que no cesan de hablar.

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