Gustavo Petro celebró la decisión de la Corte Constitucional sobre la reforma pensional como una victoria de su proyecto político, mientras sectores que se opusieron a la iniciativa reactivaron sus cuestionamientos al modelo que ahora se encamina hacia su implementación.
Para el expresidente, la supervivencia del corazón de la reforma reivindica una de las principales banderas sociales de su administración: ampliar la protección económica de los adultos mayores que llegaron a la vejez sin conseguir una pensión.
La oposición, en cambio, mantiene interrogantes sobre la sostenibilidad financiera del nuevo sistema, el peso que asumirá Colpensiones y las obligaciones que tendrá que cubrir el Estado en las próximas décadas. Esos cuestionamientos no desaparecen con el fallo constitucional, pues la Corte determina la compatibilidad jurídica de la norma, no elimina el debate económico sobre sus efectos.
La decisión tiene además una enorme carga política. La reforma pensional fue, junto con las reformas laboral y de salud, una de las grandes apuestas del denominado Gobierno del Cambio y atravesó una tormentosa discusión en el Congreso y posteriormente en la Corte.
Por eso, aunque Gustavo Petro ya no ocupa la Presidencia, el futuro de una de sus principales reformas vuelve a convertirlo en protagonista de la discusión nacional.





