Cortesía Presidencia de la República
Petro ordena traslado de cabecillas implicados en fiesta irregular en cárcel de Itagüí
El presidente Gustavo Petro ordenó el traslado inmediato a un penal de Bogotá de líderes de bandas criminales que participaron en una fiesta no autorizada realizada el 8 de abril en la cárcel La Paz de Itagüí (Antioquia), luego de que se confirmaran presuntos favoritismos y privilegios dentro del centro de reclusión. Las imágenes sobre el evento revelaron la presencia de equipos de sonido profesionales, abundantes raciones de licor y alimentos, la actuación del artista Nelson Velásquez y el ingreso de objetos de lujo para los detenidos.
La celebración fue detectada en el patio uno del penal, ubicado en el barrio San Francisco de Itagüí, espacio en el que suelen confinarse cabecillas de bandas del Valle de Aburrá y Medellín que desde 2023 han sido incluidos en las conversaciones de paz urbana respaldadas por el Gobierno. El registro audiovisual difundido daba cuenta de la instalación de múltiples mesas y sillas, accionadas desde las 11:30 de la mañana hasta última hora en la tarde, presupuesto financiado en su totalidad por los presos por cerca de 500 millones de pesos. Dentro del penal fueron identificados como organizadores personas bajo estructura penitenciaria conocida criminalmente.
Tras las revelaciones, el Gobierno nacional ordenó destituir directivos involucrados y abrir acciones investigativas contra responsables institucionales internos. El Inpec confirmó análisis a la actuación de entre siete y once funcionarios, el retiro del director encargado, y decomisó 62 neveras, siete televisores, una videojuego PlayStation 5, bebidas embriagantes y dispositivos electrónicos durante un operativo de requisa. Además, la Procuraduría abrió indagación preliminar por irregularidades en los procedimientos vigentes de entrada y vigilancia.
El evento forzó además la suspensión momentánea de los diálogos oficiales de paz urbana liderados por el Ejecutivo, bajo criterios de seguridad y revisiones disciplinarias. El proceso ocurre en tiempos de exigencias sociales por mayor control dentro de prisiones y monitoreo permanente a líderes criminales.

