El sector bancario colombiano se suma al esfuerzo de reconstrucción tras el terremoto que golpeó al occidente del país el pasado 10 de agosto.
El presidente Abelardo De La Espriella anunció este miércoles un programa de alivios financieros que, según el mandatario, representa un aporte estimado de $1,1 billones y estará dirigido a familias y empresas damnificadas en Caldas, Chocó, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca.
La medida se conoce en momentos en que el país comienza a dimensionar el costo económico de la tragedia. El Gobierno estima preliminarmente las pérdidas ocasionadas por el terremoto en cerca de $30 billones: $24,5 billones en edificaciones y $5,5 billones en infraestructura.
Hasta 12 meses de gracia y condonación de intereses
De acuerdo con el anuncio del presidente, el paquete acordado con el sector financiero contempla periodos de gracia de hasta 12 meses para los afectados.
Pero hay una característica especialmente importante: según De La Espriella, durante esos periodos habrá condonación de intereses, por lo que no se trataría simplemente de aplazar las obligaciones mientras continúan acumulándose intereses.
El programa anunciado incluye además:
Periodos de gracia de hasta 12 meses, con condonación de intereses.
Suspensión de cobros jurídicos a los damnificados.
Protección del historial crediticio, para evitar afectaciones derivadas de la emergencia.
Aplicación de los seguros bancarios correspondientes.
Beneficios para familias y empresas de los cinco departamentos afectados.
El alcance y las condiciones específicas para acceder a cada beneficio deberán conocerse en la reglamentación y comunicación que hagan las entidades financieras a sus clientes.
$1,1 billones adicionales a las donaciones
El presidente aseguró que el valor estimado de estas medidas asciende a $1,1 billones y precisó que esa cifra es adicional a las donaciones que las entidades financieras ya han realizado para atender la emergencia.
“Quiero agradecer a Asobancaria y a todo el sector bancario colombiano por sumarse a la reconstrucción de nuestra Patria”, manifestó De La Espriella.
La participación de los bancos adquiere especial importancia porque la reconstrucción no solo implicará recuperar viviendas e infraestructura: miles de hogares y negocios deberán continuar atendiendo créditos y obligaciones financieras mientras enfrentan pérdidas materiales y, en numerosos casos, interrupciones de sus ingresos.
El impacto sobre el propio sistema financiero ya genera atención. Análisis publicados después del terremoto advierten que en algunas entidades podría deteriorarse una parte significativa de la cartera de crédito expuesta a las regiones afectadas





