De los 27 embalses con que cuenta el país, solo el embalse de El Peñol puede sostener su cota máxima durante un año sin lluvias. El resto resiste menos de tres meses, en un contexto en el que la demanda eléctrica crece por encima del 6%, casi el doble de lo proyectado.
 
La capacidad de regulación mide el tiempo que un embalse puede continuar operando al nivel máximo sin recibir aportes hídricos. En Colombia, de los 27 reservorios principales, únicamente el embalse de Peñol alcanza esta condición durante un año completo
 
Los restantes 26 embalses apenas soportan tres meses sin lluvias antes de afectar la generación de energía hidroeléctrica. Esta limitación expone la vulnerabilidad del sistema eléctrico a periodos de sequía prolongados.
 
A esta situación se suma un aumento inesperado de la demanda energética. La Unidad de Mantenimiento Económico (UME) proyectó inicialmente un crecimiento inferior al 3%, pero el consumo se eleva por encima del 6%, casi el doble de lo previsto.
 
El desbalance entre la capacidad de los embalses y la aceleración del consumo plantea riesgos de suministro y obliga a explorar alternativas para garantizar la estabilidad del servicio en caso de escasez de lluvias.