Los animales fueron trasladados desde el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Valle de Aburrá al Aviario Nacional de Colombia y al Zoológico de Barranquilla. Por sus condiciones físicas y comportamentales, no pueden regresar a la naturaleza.

Un loro que durante un tiempo recibió una alimentación inadecuada a base de pan y café, una guacamayeja que permaneció 15 años en cautiverio y varios pericos reales que pasaron hasta cuatro años lejos de su hábitat hacen parte de los 66 animales silvestres que comenzaron una nueva etapa fuera del Valle de Aburrá.

Los individuos fueron trasladados desde el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR), del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, al Aviario Nacional de Colombia y al Zoológico de Barranquilla, instituciones que cuentan con espacios y equipos especializados para atender sus necesidades.

La reubicación busca garantizar su bienestar a largo plazo, pues las historias de vida de estos animales, sus condiciones de salud y el tiempo que permanecieron bajo cuidado humano hacen que su regreso a la naturaleza no sea viable.

Años de cautiverio que dejan huellas

Entre los animales trasladados hay pericos reales que llegaron al CAVR tras ser incautados, así como cardenales y turpiales que estuvieron durante largos periodos bajo tenencia humana.

Aunque algunos de estos individuos lograron ser rescatados, regresar a su entorno natural no siempre es posible. El cautiverio prolongado puede afectar sus comportamientos y habilidades para buscar alimento, reconocer amenazas y desenvolverse sin ayuda humana.

Además, ciertas enfermedades o la costumbre de acercarse a las personas pueden aumentar el riesgo de que sufran nuevos episodios de maltrato, sean capturados nuevamente o no logren sobrevivir en libertad.

Por eso, antes de tomar una decisión, los especialistas evalúan las condiciones físicas y comportamentales de cada ejemplar. La liberación no es necesariamente la mejor opción: en determinados casos, la reubicación en instituciones especializadas ofrece mayores garantías de protección.

Más de 1.200 animales han sido reubicados desde 2024

De acuerdo con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, desde 2024 se han reubicado más de 1.200 animales silvestres en colecciones vivas, como parte de las estrategias para atender a aquellos individuos que no pueden regresar a sus hábitats.

Estos espacios permiten brindar atención especializada y seguimiento a largo plazo, de acuerdo con las necesidades de cada animal. También cumplen una función educativa, pues acercan a los visitantes a la biodiversidad y ayudan a explicar las consecuencias del tráfico y la tenencia ilegal de especies silvestres.

El Aviario Nacional de Colombia y el Zoológico de Barranquilla se convierten así en una alternativa para los animales que requieren condiciones de manejo particulares y que, por sus circunstancias, no pueden ser liberados.

La protección no termina con el rescate

El traslado de estos 66 ejemplares pone de relieve que recuperar animales silvestres no consiste únicamente en sacarlos de situaciones de cautiverio. También implica evaluar su estado, determinar sus posibilidades de supervivencia y garantizar que reciban cuidados adecuados.

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá reiteró que las decisiones sobre el futuro de cada individuo deben responder a criterios técnicos y a sus condiciones físicas y comportamentales.

Mientras tanto, las historias de estos animales recuerdan las consecuencias que puede tener mantener fauna silvestre como mascota y la importancia de denunciar el tráfico y la tenencia ilegal. Para algunos ejemplares, volver a la naturaleza ya no es una opción; encontrar un lugar donde puedan vivir bajo cuidado especializado representa una nueva oportunidad.