La reforma pensional sobrevivió en la Corte Constitucional, pero no salió completamente ilesa. El alto tribunal detectó nuevos problemas de procedimiento en apartes específicos de la ley y ordenó devolverlos a la Cámara de Representantes para que sean corregidos.

Esta es una precisión importante: la Corte no tumbó nuevamente toda la reforma ni ordenó repetir desde cero su trámite. El grueso de la Ley 2381 permanece en pie y la corrección se concentra en disposiciones específicas.

El problema tiene origen en el complejo trámite que ha seguido la reforma. En una decisión anterior, la Corte había encontrado un vicio en la aprobación de la iniciativa en la Cámara y permitió al Congreso corregirlo. La corporación volvió entonces a estudiar el expediente para determinar si esa subsanación había sido suficiente.

El resultado fue favorable para la mayor parte de la ley, pero el tribunal concluyó que algunos contenidos todavía presentan dificultades y deberán pasar nuevamente por el Legislativo.

Ahora la Cámara deberá ocuparse exclusivamente de esas disposiciones y remitir nuevamente el resultado a la Corte Constitucional. Solo entonces podrá cerrarse definitivamente el capítulo jurídico de la reforma.