El director de la Policía Nacional, general Jesús Alejandro Barrera Peña, aseguró que durante el Gobierno de Gustavo Petro se redujeron las capacidades de inteligencia de la institución mediante la salida y el traslado de funcionarios especializados.

“Se debilitó la inteligencia, quisieron atacar a aquellos que en su momento fueron efectivos en la lucha contra la criminalidad, el terrorismo y el narcotráfico”, afirmó el oficial en una entrevista concedida a Semana.

Barrera sostuvo que algunos integrantes de la Dirección de Inteligencia Policial, Dipol, fueron retirados de la institución o enviados a labores de vigilancia en zonas urbanas y rurales. Según su versión, esas decisiones interrumpieron equipos de trabajo y afectaron las redes de información utilizadas para seguir a organizaciones criminales.

El general no atribuyó públicamente una motivación específica al expresidente. “Independientemente de cuál fuera la intención”, señaló, las decisiones provocaron la salida o reasignación de uniformados que habían participado en operaciones contra el narcotráfico y los grupos armados.

El actual director conoce personalmente los efectos de los cambios realizados en 2022. Barrera fue uno de los 21 generales que salieron de la institución durante la reorganización de la cúpula ordenada al comienzo del Gobierno Petro. Su retiro no estuvo relacionado con una sanción disciplinaria o penal.

Cuatro años después, el presidente Abelardo de la Espriella ordenó su reintegro y lo designó director general de la Policía. Barrera había ocupado cargos en inteligencia, seguridad rural, operaciones de la Dipol y cooperación con Europol.

La nueva dirección anunció que está regresando personal experimentado a las unidades de inteligencia. También pretende reconstruir el contacto con fuentes humanas, actualizar equipos tecnológicos y recuperar recursos destinados al pago de recompensas.

Hasta ahora, el director no ha revelado públicamente cuántos agentes especializados fueron trasladados, cuánto se redujo el presupuesto ni qué operaciones fracasaron como consecuencia de las decisiones que cuestiona. Esos datos serán necesarios para determinar la dimensión exacta del debilitamiento denunciado.

Gustavo Petro y quienes dirigieron el Ministerio de Defensa y la Policía durante su administración no habían respondido públicamente al señalamiento al momento de conocerse las declaraciones. Su versión será indispensable para establecer si los movimientos obedecieron a una estrategia contra la inteligencia o a una reorganización ordinaria de la institución.

La Policía afirma que está recuperando una capacidad perdida. El desafío será demostrarlo con resultados y establecer, con documentos y cifras, qué ocurrió realmente durante los cuatro años anteriores.