Barranquilla se prepara para recibir al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien llega a Colombia para reunirse con el presidente Abelardo de la Espriella en medio de una agenda bilateral marcada por la seguridad, el narcotráfico, el comercio y la recuperación de las zonas afectadas por el terremoto.
En el aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz ya se encuentra dispuesto un amplio dispositivo de seguridad para recibir al funcionario estadounidense, cuya visita se produce en un momento en el que Bogotá y Washington buscan profundizar su cooperación en materia de lucha contra las estructuras del crimen organizado.
Precisamente, uno de los asuntos centrales de la reunión será la cooperación contra el narcoterrorismo. Colombia anunció recientemente su incorporación a la Coalición Contra los Carteles de las Américas, A3C, una iniciativa promovida por Estados Unidos para coordinar esfuerzos militares y operativos contra el narcotráfico y el crimen organizado en la región.
La seguridad también está relacionada con la decisión del Gobierno de De la Espriella de autorizar a Estados Unidos para adelantar operaciones militares conjuntas contra el narcotráfico en territorio colombiano. Aunque esta posibilidad ya fue autorizada, hasta ahora no se ha informado sobre la realización de alguna operación de este tipo.
A la estrategia de seguridad se suma el respaldo económico y material de Washington. Estados Unidos aprobó un paquete de 1.000 millones de dólares en ayuda material destinado a fortalecer las capacidades de seguridad de Colombia.
Pero la reunión también tendrá un componente económico. Rubio y De la Espriella analizarán alternativas para fortalecer las relaciones comerciales entre los dos países, mientras el Gobierno colombiano mantiene sobre la mesa su propuesta de suspender temporalmente los aranceles estadounidenses aplicados a algunos productos nacionales, que actualmente se ubican en 12,5 %.
La solicitud está relacionada con las dificultades económicas que enfrenta el país tras el terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto. El movimiento telúrico dejó 331 personas fallecidas y provocó graves afectaciones en diferentes zonas del territorio nacional.
Precisamente, la respuesta a esta emergencia será otro de los puntos del encuentro. El Gobierno de Estados Unidos anunció 26,5 millones de dólares en asistencia para apoyar las labores de atención y recuperación de las comunidades afectadas.





