Una casa relacionada con el entorno familiar de Pablo Escobar comenzó a ser demolida en Medellín. El inmueble, ubicado en el barrio El Diamante N.° 2, en la comuna 14, El Poblado, permaneció abandonado durante años.
Según reportes oficiales, terminó convertido en un lugar asociado al consumo de drogas, el licor y otras actividades que afectaban la seguridad y la convivencia del sector.
La intervención fue iniciada por la Administración Distrital luego de que el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD) emitiera un concepto técnico y la Inspección de Convivencia y Paz expidiera la orden correspondiente.
El lote tiene un área de 1.854 metros cuadrados. De acuerdo con el Distrito, en la propiedad también se encontraron grafitis y elementos relacionados con presuntos rituales satánicos. Además, el inmueble habría sido utilizado para exaltar la figura del antiguo jefe del cartel de Medellín y promover actividades asociadas al narcoturismo.
El alcalde encargado de Medellín, Manuel Villa Mejía, aseguró que la demolición busca recuperar el espacio y evitar que continúe siendo utilizado para actividades que afectan a los vecinos.
La Administración Distrital también señaló que la intervención busca enviar un mensaje contra la glorificación del narcotráfico y recuperar la tranquilidad de los habitantes de la zona.
¿Cuál es la historia de la casa vinculada a Pablo Escobar?
Los antecedentes documentales indican que el inmueble fue adquirido en 1979 por Victoria Eugenia Henao, esposa de Pablo Escobar. En 2004, la propiedad quedó bajo una medida cautelar de la Fiscalía General de la Nación.
Posteriormente, en 2018, pasó al Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado (FRISCO), administrado por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), después de un proceso de extinción de dominio. La situación jurídica fue confirmada mediante una sentencia de 2020.
Según el Distrito, se adelantaron gestiones ante la SAE para hacer efectiva la intervención del inmueble y proceder con su demolición.
Con el inicio de los trabajos, la Alcaldía busca recuperar un espacio que, durante años, generó preocupación entre los residentes de El Diamante N.° 2. La intervención se suma a las acciones de la ciudad para enfrentar el deterioro de inmuebles abandonados y evitar que se conviertan en puntos de inseguridad o escenarios de exaltación de estructuras criminales.




