La reforma pensional superó una de sus pruebas más importantes ante la Corte Constitucional. Aunque algunos puntos deberán regresar al Congreso, el núcleo del nuevo modelo permanece en pie: el sistema de cuatro pilares y la obligación de cotizar en Colpensiones hasta 2,3 salarios mínimos. Ahora, expertos advierten que uno de los grandes desafíos estará en la capacidad de la entidad pública para recibir y atender a millones de cotizantes bajo el nuevo esquema.
Germán Arenas y David Mendieta, docentes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Medellín, destacan que la decisión preservó lo que consideran el “corazón de la reforma”: los pilares solidario, semicontributivo, contributivo y de ahorro voluntario. El primero busca entregar un apoyo económico a adultos mayores en pobreza extrema; el segundo cobija a quienes cotizaron, pero no alcanzaron una pensión; y en el contributivo todos los trabajadores deberán aportar a Colpensiones hasta el límite establecido de 2,3 salarios mínimos.
Uno de los puntos que más inquietudes genera es qué ocurrirá con quienes están actualmente en fondos privados. Según los académicos, la ventana especial para trasladarse voluntariamente a Colpensiones venció el pasado 16 de julio, después de permanecer abierta durante dos años. Sin embargo, advierten que todavía no se conoce el texto completo de la sentencia de la Corte y, por lo tanto, no puede descartarse que exista alguna determinación adicional sobre este asunto. Bajo las reglas conocidas hasta ahora, aseguran, esa ventana permanece cerrada.
El desafío vendrá con la implementación. Mendieta advierte que se producirá un traslado automático de cotizantes al nuevo esquema, lo que obligará a Colpensiones a contar con capacidad tecnológica, administrativa y operativa suficiente para recibir el nuevo volumen de afiliados antes de la entrada en funcionamiento prevista para el 1 de abril de 2027.
Los expertos también destacan el componente redistributivo de la reforma. Según Arenas, el nuevo sistema busca reducir los denominados “supersubsidios” de las pensiones más altas, disminuyendo la cantidad de recursos del Presupuesto General de la Nación destinados a financiar las mesadas de mayores ingresos. Al mismo tiempo, sostienen que los principales beneficiados serían los trabajadores de ingresos bajos y medios y adultos mayores que actualmente llegan a la vejez sin lograr una pensión.





