Los llamados de Lucas Francesco Murillo y Liam Santiago Ramos, dos niños de siete y ocho años con graves enfermedades, llegaron hasta el presidente Abelardo de la Espriella, quien ordenó intervenir sus casos y garantizarles atención médica.

Lucas, un niño de Cúcuta nacido con una cardiopatía, grabó un video para pedir ayuda después de que su familia llevara más de un año buscando autorizaciones de la Nueva EPS. “Solo tengo medio corazón. Yo no quiero morir”, expresó el menor, quien necesita valoración especializada para determinar los procedimientos que requiere y si podría ingresar a una lista de trasplante.

Tras conocer su historia, De la Espriella ordenó a la ministra de Salud, Ana María Vesga, asumir personalmente el seguimiento. “La vida de un niño no puede quedar atrapada entre trámites y autorizaciones”, afirmó el mandatario.

La Nueva EPS confirmó que coordinó el traslado de Lucas a Bucaramanga, con autorización de su familia. El menor ya se encuentra bajo el cuidado de especialistas de la Fundación Cardiovascular de Colombia, institución de cuarto nivel encargada de definir su tratamiento.

La entidad aseguró que garantizará el acompañamiento y la continuidad de la atención. El Gobierno también informó que el padre de Lucas, quien tenía servicios médicos pendientes, comenzó a recibir la asistencia requerida.

El segundo caso es el de Liam Santiago, de ocho años, diagnosticado con distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad genética que debilita progresivamente los músculos y puede comprometer el corazón y los pulmones. “No quiero dejar de jugar y no quiero dejar de caminar”, dijo el niño al solicitar ayuda presidencial.

Liam recibió atención en España y tiene prevista para el 25 de septiembre una cita en Barcelona relacionada con un ensayo clínico. Su familia regresó a Colombia y asegura que no cuenta con todos los recursos necesarios para viajar nuevamente.

La Nueva EPS informó que recibió las historias clínicas entregadas por la madre y que garantizará las valoraciones, servicios y tratamientos necesarios en Colombia. El Gobierno gestionó una nueva evaluación médica para confirmar el diagnóstico y definir el manejo del menor, pero hasta ahora no se ha anunciado que financiará el viaje ni su participación en el ensayo clínico.

“El clamor de un niño jamás será ignorado por este Gobierno”, aseguró De la Espriella. Los dos casos vuelven a poner bajo la lupa las barreras que enfrentan las familias para acceder oportunamente a servicios especializados y la necesidad de que el sistema responda sin que los pacientes tengan que recurrir a videos virales.