Los hogares colombianos podrían enfrentar un nuevo periodo de encarecimiento de los alimentos, los servicios públicos, el transporte y la vivienda. El fenómeno de El Niño, la menor producción nacional de gas y el aumento de los costos energéticos amenazan con frenar la moderación de los precios y reducir el dinero disponible para el consumo familiar.

Las proyecciones de varios equipos económicos apuntan a que la inflación podría mantenerse elevada durante los próximos meses, con efectos que se extenderían hasta buena parte de 2027. La intensidad del fenómeno climático, la evolución del mercado internacional de combustibles y las decisiones sobre el salario mínimo serán determinantes para establecer qué tan fuerte será el impacto.

El fenómeno de El Niño amenaza con encarecer los alimentos

La reducción de las lluvias puede afectar los cultivos, disminuir la oferta de productos agrícolas y aumentar los costos de producción y transporte. Por eso, los alimentos perecederos figuran entre los productos más expuestos a las consecuencias de una temporada seca intensa.

Según las proyecciones de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá citadas en el informe, la inflación de alimentos, que se ubicó en el 6,7 % en septiembre de 2026, podría acercarse al 11 % a comienzos de 2027.

Algunos productos ya registran aumentos importantes. De acuerdo con los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) citados en el reporte, la papa se encareció un 67,7 % en lo corrido del año y un 78,28 % en los últimos 12 meses. La carne de res y sus derivados, por su parte, registraron en septiembre un precio un 14,22 % superior al del mismo mes de 2025.

Si la sequía reduce la producción y dificulta el abastecimiento, las familias tendrían que destinar una mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos básicos, dejando menos dinero para otros bienes y servicios.

La energía podría convertirse en otra fuente de presión

Colombia depende en buena medida de la generación hidroeléctrica. Cuando disminuyen los niveles de los embalses, el sistema necesita recurrir más a las plantas termoeléctricas, que utilizan combustibles y pueden producir electricidad a un costo más alto.

A este escenario se suma el crecimiento de la demanda energética. Según las cifras citadas por Bancolombia, el consumo de electricidad estaría aumentando a un ritmo anual del 5,8 %, por encima del promedio histórico del 3,8 %.

El precio de la energía para los usuarios también ha subido. El informe señala que el promedio pasó de aproximadamente $622 por kilovatio-hora en 2021 a cerca de $880 a mediados de 2026. En algunas regiones del Caribe, las tarifas han superado los $1.000 por kilovatio-hora.

Juan David Ballén, director de Estudios Económicos de Aval Asset Management, advierte que las presiones podrían prolongarse hasta el primer trimestre de 2027, cuando los embalses suelen alcanzar niveles bajos y aumenta la necesidad de generación térmica.

El impacto dependerá de la intensidad y duración de El Niño, de la disponibilidad de agua y de la capacidad del sistema eléctrico para atender la demanda sin mayores incrementos en los costos.

El gas importado también presiona las tarifas

La reducción de la producción nacional de gas ha incrementado la necesidad de recurrir al combustible importado, cuyo costo es superior al del gas producido en Colombia.

Un análisis de Bancolombia citado en el reporte indica que la producción nacional cayó un 17,4 % anual y acumuló una contracción del 27 % en los últimos 18 meses. Entre enero y julio de 2026, el gas importado representó el 26,8 % de la oferta total y más del 75 % del combustible utilizado por las plantas termoeléctricas.

La diferencia de precios es considerable: en julio, el gas importado cotizaba alrededor de US$15,9 por millón de unidades térmicas británicas, frente a US$7,9 para el gas producido en el país.

Esta brecha puede trasladarse a los costos de generación eléctrica y a las tarifas domiciliarias. Además, si los nuevos proyectos de regasificación no entran en funcionamiento oportunamente, el país podría enfrentar restricciones de suministro, con consecuencias para la industria y otros consumidores.

Salarios, arriendos y combustibles: más presión sobre el presupuesto familiar

El costo de vida no depende únicamente de los alimentos y los servicios públicos. Los reajustes de los arriendos, el aumento del salario mínimo y los posibles incrementos de la gasolina y el diésel también pueden influir en la evolución de los precios.

Los arriendos de vivienda están sujetos a un reajuste anual relacionado con la inflación del año anterior. Por ello, una inflación elevada durante 2026 podría traducirse en incrementos mayores para los hogares en 2027, dentro de los límites legales aplicables.

En cuanto al salario mínimo, los analistas de Banco de Bogotá plantean que, bajo un escenario de inflación del 6,8 % al cierre de 2026 y una productividad laboral del 1,2 %, un incremento técnico rondaría el 8 %. El mismo análisis contempla un aumento del 8,5 % como escenario posible, aunque la cifra definitiva dependerá de la negociación y de las decisiones correspondientes.

Los incrementos salariales mejoran los ingresos de los trabajadores que los reciben, pero también pueden aumentar los costos de las empresas y repercutir en ciertos precios. El efecto final dependerá de la productividad, la demanda y la capacidad de los negocios para absorber esos costos.

Por otra parte, las referencias internacionales de los combustibles podrían generar presión sobre los precios internos de la gasolina y el diésel. De materializarse nuevos ajustes, el transporte y la distribución de mercancías también podrían encarecerse.

¿Cuándo comenzaría a ceder la inflación?

Aunque las presiones podrían mantenerse durante varios meses, los pronósticos consultados contemplan una moderación gradual posterior. BBVA proyecta una inflación del 5,4 % al cierre de 2027, mientras Bancolombia estima un 5,5 %. Aval Asset Management prevé una reducción más lenta, con un indicador cercano al 6 % para ese año.

La evolución dependerá de factores como la normalización de las condiciones climáticas, la disponibilidad de gas, el comportamiento del dólar, los ajustes salariales y el equilibrio entre la oferta y la demanda.

Una inflación persistente también podría dificultar la reducción de las tasas de interés. Si el Banco de la República necesita mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo, los créditos para los hogares y las empresas podrían seguir siendo costosos, lo que limitaría el consumo y la inversión.

La cifra que podría marcar el peor momento

El escenario más exigente de las proyecciones citadas sitúa el posible pico de inflación en los primeros meses de 2027. José Luis Mojica, gerente de Investigaciones Macroeconómicas de Bancolombia, estima que la inflación podría cerrar 2026 en el 6,7 % y alcanzar un máximo del 7,3 % en marzo o abril de 2027, si se combinan las presiones de El Niño, los alimentos y los servicios públicos.

BBVA también contempla una inflación cercana al 7 % al finalizar 2026, según el informe citado.

Estas cifras son estimaciones sujetas a cambios y no implican que todos los precios subirán en la misma proporción. Sin embargo, muestran el riesgo de que los hogares enfrenten varios meses de presión simultánea sobre el mercado, las facturas de energía y gas, los arriendos y el transporte.

El reto para la economía colombiana será contener esas presiones sin frenar de manera prolongada el consumo y la inversión. La intensidad de El Niño, la evolución de los costos energéticos y las decisiones económicas de los próximos meses determinarán si el encarecimiento resulta transitorio o se prolonga durante buena parte de 2027.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto podría subir la inflación en Colombia en 2027?

Según la proyección de Bancolombia citada en el informe, la inflación podría alcanzar el 7,3 % en marzo o abril de 2027. Se trata de un pronóstico condicionado por la evolución de los alimentos, los costos energéticos y el fenómeno de El Niño, no de una cifra confirmada.

¿Por qué el fenómeno de El Niño puede encarecer los alimentos?

La reducción de las lluvias puede afectar los cultivos, disminuir la producción agrícola y dificultar el abastecimiento. Si hay menos oferta y aumentan los costos de transporte y producción, los precios de frutas, verduras y otros alimentos pueden subir.

¿Por qué podría aumentar el recibo de energía?

Si baja el nivel de los embalses, Colombia puede necesitar más generación termoeléctrica, que suele ser más costosa que la hidroeléctrica. Ese cambio puede presionar los precios de la electricidad y las tarifas que pagan los usuarios.

¿Por qué está aumentando la importancia del gas importado?

La producción nacional de gas ha disminuido y el país necesita importar una mayor proporción para cubrir la demanda. Como el combustible importado puede ser más costoso, aumenta la presión sobre las tarifas domiciliarias y los costos de generación eléctrica.

¿Qué otros gastos familiares podrían aumentar?

Además de los alimentos y los servicios públicos, los hogares podrían afrontar incrementos en los arriendos y el transporte. Los ajustes salariales y los posibles cambios en los precios de la gasolina y el diésel también pueden influir en los costos de bienes y servicios.

¿Cuándo podría moderarse el costo de vida?

Las proyecciones de Bancolombia y BBVA apuntan a una reducción gradual de la inflación durante 2027, aunque el ritmo dependerá de las condiciones climáticas, los costos energéticos y otras variables económicas. Una disminución de la inflación significa que los precios aumentan más lentamente, no necesariamente que vuelvan a bajar.