China exigió este martes la protección de sus intereses petroleros en Venezuela luego de que se difundieran reportes sobre un nuevo acuerdo energético entre Caracas y Washington que podría afectar campos donde operan empresas estatales chinas como Sinopec y CNPC. La tensión surge ante el acceso sin precedentes que Estados Unidos obtendría sobre parte de las reservas venezolanas de crudo.

Detalles del acuerdo entre Venezuela y Estados Unidos

El pacto anunciado a finales de agosto entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y la administración de Donald Trump contempla la explotación de 17 campos petroleros estratégicos, con reservas probadas que suman decenas de miles de millones de barriles. Según las autoridades, la compañía estadounidense North American Blue Energy Partners (NABEP) recibirá concesiones a largo plazo para operar estos campos, mientras que el gobierno estadounidense obtendrá derechos preferentes para comprar una parte sustancial de la producción, además de una participación accionaria relevante a través de una agencia vinculada al Departamento de Defensa.

Delcy Rodríguez ha defendido el acuerdo como un proyecto a 25 años que busca reactivar la industria petrolera venezolana y aumentar la producción, resaltando que Venezuela mantiene la propiedad y soberanía sobre sus recursos. Por su parte, la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, ha señalado que se trata de un acuerdo comercial orientado a atraer capital y tecnología, garantizando un suministro fiable para el mercado estadounidense.

Reacción y preocupaciones de China

El anuncio del acuerdo generó inquietud en Pekín, ya que algunas áreas incluidas podrían coincidir con campos donde operan las empresas estatales chinas Sinopec y CNPC, involucradas en proyectos de exploración y producción en la faja del Orinoco y otras zonas de crudo pesado. Aunque no se ha publicado un listado detallado, esta posibilidad ha encendido alarmas por posibles alteraciones en condiciones contractuales, inversiones y flujos financieros vinculados a la deuda petrolera contraída por Venezuela con China.

En una conferencia en Beijing, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, afirmó que «los derechos e intereses legítimos de China en Venezuela deben ser salvaguardados» y recordó que la cooperación sino-venezolana está amparada por el derecho internacional y las leyes nacionales. Asimismo, una portavoz china, Mao Ning, enfatizó que esta cooperación no debe ser objeto de interferencias por parte de terceros países, en referencia al nuevo acuerdo con Estados Unidos.

Respuesta oficial venezolana y panorama geopolítico

Desde Caracas, la ministra Paula Henao aseguró que Venezuela respeta los acuerdos vigentes con China y Rusia, y que las empresas mixtas continúan operando normalmente. Según esta versión, el nuevo pacto con Estados Unidos se superpone pero no reemplaza los proyectos donde participan capitales chinos y rusos, enfocándose principalmente en campos específicos asignados a NABEP.

Analistas internacionales han expresado preocupación por el nivel de control efectivo que Estados Unidos podría obtener sobre una porción significativa de las reservas venezolanas, con derechos preferenciales para adquirir petróleo a precios ventajosos y concesiones a largo plazo. En este complejo escenario, China se mantiene vigilante para proteger sus inversiones y créditos otorgados bajo esquemas de petróleo por préstamos.

En síntesis, el acuerdo energético entre Washington y Caracas abre un nuevo capítulo en la disputa geopolítica por el control del petróleo venezolano. Mientras Estados Unidos obtiene acceso privilegiado a reservas estratégicas, Venezuela apuesta por reactivar su industria sin renunciar a su soberanía, y China reclama respeto a sus contratos y derechos internacionales para preservar su posición en el sector.