Venezuela suscribió un contrato con la empresa estadounidense Miyamoto International para retirar, en una primera etapa, millones de toneladas de escombros generados por el doble terremoto ocurrido el 24 de junio. Este acuerdo se enmarca en una cooperación técnica más amplia con Estados Unidos y se firmó simultáneamente con otro contrato petrolero con la colombiana GeoPark.

Contrato y cooperación técnica para la remoción de escombros

El contrato fue firmado en Caracas por el ministro de Obras Públicas, Juan Ramírez, y el fundador de Miyamoto International, el ingeniero estructural Kit Miyamoto. En la ceremonia participaron la presidenta encargada Delcy Rodríguez y el encargado de negocios estadounidense en Venezuela, John Barrett, lo que resalta el componente político y diplomático del entendimiento entre ambos países tras los sismos.

Según el Ministerio de Comunicación venezolano, el convenio contempla el intercambio de conocimientos técnicos, el refuerzo de los estándares de construcción y la implementación de protocolos avanzados para la prevención de desastres y protección de la población. Miyamoto International, que permanece en Venezuela desde los sismos, realiza monitoreo estructural, evaluaciones de ingeniería y comparte recursos para la respuesta a la emergencia.

En declaraciones a Venezolana de Televisión, Kit Miyamoto destacó que la empresa está combinando capacidades con el sector privado y busca trabajar conjuntamente con la población venezolana para acelerar la remoción de escombros y la reconstrucción.

Impacto del acuerdo en La Guaira y gestión de escombros

El ministro Juan Ramírez resaltó que esta alianza se apoya en la experiencia internacional de Miyamoto en infraestructura y acciones posteriores a desastres, contribuyendo a la reconstrucción total del estado La Guaira, la región más afectada por el doble terremoto. Las demoliciones de inmuebles con daños severos ya iniciaron y los escombros serán trasladados a centros transitorios donde se triturarán bajo estrictos protocolos ambientales para evitar daños al litoral central.

El último balance oficial reportó más de 6.500 fallecidos y miles de viviendas con daños moderados y graves. Sin embargo, organizaciones humanitarias y plataformas ciudadanas han cuestionado la falta de datos consolidados sobre desaparecidos y daños reales, mientras decenas de miles de familias continúan sin noticias sobre sus seres queridos debido a que gran parte de los escombros aún no ha sido removida.

Organizaciones como Cruz Roja Venezolana y TECHO siguen operando en zonas afectadas, con campañas para construir viviendas de emergencia y asistencia directa a miles de familias damnificadas.

Contexto político y acuerdos paralelos en energía

Este acuerdo ocurre en un contexto complejo marcado por una reconfiguración en las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. La firma con Miyamoto se dio tras negociaciones más amplias que incluyen cooperación económica y energética. Expertos señalan que Washington busca estabilidad institucional a cambio de acceso preferente a recursos energéticos, aunque hay críticas sobre la transparencia del proceso.

Paralelamente, Delcy Rodríguez anunció la firma de un nuevo contrato petrolero con la empresa colombiana GeoPark para explotar durante 25 años el campo Bare en la Faja Petrolífera del Orinoco. El convenio fue suscrito entre el vicepresidente ejecutivo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Jovanny Martínez, y Jaime Gilinski, presidente del Grupo Gilinski y accionista mayoritario de GeoPark.

Rodríguez destacó que estos acuerdos internacionales marcarán el futuro energético y económico del país, resaltando la participación colombiana en la recuperación petrolera. GeoPark cuenta con experiencia técnica y solidez financiera para aumentar responsablemente la producción del campo Bare, que actualmente produce cerca de 11.000 barriles diarios.

Los acuerdos para la remoción masiva de escombros y la explotación petrolera se dan en medio de una inflación elevada y tensiones sociales por la lentitud en inspecciones técnicas a edificios dañados. Vecinos afectados denuncian demoras que dificultan decisiones sobre sus viviendas. La cooperación técnica internacional se presenta como clave para la fase de recuperación, aunque expertos insisten en la necesidad de transparencia, participación comunitaria y estrictos estándares para reducir riesgos sísmicos en futuras construcciones.